Alberto Schommer | Premio Nacional Fotografía 2013

Schommer

Francisco Javier Sáenz de Oíza. Casa Fernando Gómez (Gure Naya), Durana, Vitoria, 1959.
Fotografía de Alberto Schommer (© archivo Carlos Flores)

Alberto Schommer (Vitoria, 1928) es de los que cree que el retrato es la mejor manera de contar una historia. La del retratado y la de su entorno social y cultural. Esa manera de entender el género es, precisamente, la que le ha hecho merecedor del Nacional de Fotografía 2013 . El jurado ha destacado su “continuada trayectoria fotográfica durante más de cincuenta años, en la que no sólo ha abordado todos los temas, sino que también ha innovado en el medio, desde el punto de vista técnico y experimental; siendo testigo de la transformación cultural y social de nuestro país”.

Schommer recibe con alegría a duras penas contenida la noticia del premio y lo dedica a su mujer, Mercedes Casla, fallecida hace poco más de dos meses. “Ella fue mi apoyo y empuje permanente y temía que se olvidaran de mí, como le ocurrió a Oriol Maspons. El premio me alegra mucho, pero sobre todo por ella”

Autor presente en la fotografía española desde hace los últimos coletazos del franquismo, tanto en diarios como Abc y El País, como a través de un centenar de libros y exposiciones, Schommer ha hecho de todo en este tiempo. Pero de lo que más orgulloso se siente es de la serie de retratos psicológicos en los que los grandes hombres de la economía, la política o la cultura, aceptaban ser retratados en escenarios minuciosamente elaborados por el artista.

“Empecé con 18 años siendo pintor y al poco de casarme, supe que lo mío era la fotografía. Desde entonces”, cuenta “han pasado más de sesenta años y sigo con las mismas ganas y entusiasmo de siempre”. Como referentes cita a William Klein y a Irving Penn. Cree que su “herencia” para los jóvenes fotógrafos está en su manera de entender el retrato.

“La fotografía no es algo simple y rápido. No consiste en un simple click y a ver que sale. Hay que pensar y planificar muchísimo la fotografía que queremos.La tengo que tener antes perfectamente representada en mi cabeza. La cámara es indiferente”

Pese a esta última observación, confiesa que casi siempre utiliza la Nikon. “Siempre soy partidario de la fotografía analógica. La digital me sirve para algunos detalles más o menos improvisados. Pero ya le digo que no soy de los que dispara a lo loco”.

Al definirse como gran planificador, Alberto Schommer advierte de que no desprecia a los cazadores de imágenes. “Lo de salir a cazar, no va conmigo. otra cosa son los encuentros. A veces, ves una persona o una situación que te llaman la atención. Entonces, si se puede, hay que reconducir la escena y tratar de recomponerla para guardarla con tu cámara”.

Sesenta años de trabajo han sido muy enriquecedores para su vida. No quiere escoger un momento. Prefiere quedarse con toda la película. Por hacer, responde que ún le quedan muchas cosas. Está trabajando en un proyecto que sorprenderá a todos.

El jurado que ha concedido el premio a Alberto Schommer ha estado formado por Josep Benlloch Serrano, Profesor Titular y Director del Master de Fotografía de la Universidad Politécnica de Valencia; Catherine Coleman McHugh, Conservadora del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía; Laura Manzano Méndez, Coordinadora del Departamento de Artes Plásticas del Círculo de Bellas Artes; Matías Nieto Koenig, fotógrafo y Jefe de Fotografía del diario ABC; Carlos Pérez Siquier, fotógrafo, Premio Nacional de Fotografía 2003; Roxana Popelka Sosa Sánchez, Profesora del Departamento de Sociología VI, miembro del Consejo del Instituto de Investigaciones Feministas, Universidad Complutense de Madrid y Begoña Torres, subdirectora general de Promoción de las Bellas Artes. Ha actuado como presidente Jesús Prieto, director general de Bellas Artes y Bienes Culturales y de Archivos y Bibliotecas.

Información de El País

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